
Antonio Martín Alén, la pintura como raíz y memoria de Zamora
Antonio Martín Alén nació en Zamora en 1959. Desde niño mostró una inclinación natural por el dibujo, esa forma silenciosa de mirar el mundo antes de explicarlo. Recibió clases del pintor zamorano Miguel Lucas, una influencia importante en sus primeros pasos artísticos. Su vida profesional, vinculada durante años al mundo de la construcción, también le permitió mantener contacto con pintores, arquitectos, decoradores y personas relacionadas con el arte, algo que fue alimentando su sensibilidad plástica y su manera de entender la creación.
Su obra se mueve en un territorio muy personal. Parte de la abstracción informalista, con cierta inclinación hacia lo simbólico y en algunos momentos, hacia una sensibilidad cercana al surrealismo. En sus trabajos aparecen formas esenciales, signos primitivos, composiciones que parecen buscar el origen de las cosas. No pinta para decorar una pared sin más. Pinta para abrir una puerta. Para sugerir. Para que quien mira complete la obra desde dentro.
Martín Alén ha sentido admiración por el Renacimiento italiano y por artistas y grupos como El Paso, Ferreras, Mompó, Gordillo, Palazuelo o Equipo Crónica. Esa mezcla de referencias explica parte de su lenguaje: una pintura que no se queda en lo figurativo, pero tampoco se pierde en lo incomprensible. Hay materia, hay gesto, hay símbolo y hay una búsqueda de belleza que no grita.
A lo largo de su trayectoria ha participado en numerosas exposiciones, bienales y ferias dentro de la geografía española. También ha realizado carteles para distintos acontecimientos, con especial presencia en Zamora y en el ámbito de la Semana Santa. Uno de los trabajos más significativos fue el cartel de la Semana Santa de Zamora de 2010, en el que eligió como motivo el bombardino de Las Capas Pardas, una imagen íntimamente ligada a la procesión y al sonido sobrio de la noche zamorana. Para aquella obra utilizó materiales como cartón y papel reciclados, teñidos con óleo y trabajados con técnica de collage.
Su relación con la Semana Santa de Zamora no es solo artística. Antonio Martín Alén ha sido presidente de la Hermandad de Penitencia, conocida como Las Capas Pardas, y también presidió la Junta Pro Semana Santa. Durante su etapa al frente de la Junta, la Pasión zamorana fue reconocida como Bien de Interés Cultural, un hito importante para la ciudad y para la defensa de una de sus señas de identidad más profundas.
En 2017 realizó también el cartel de la Romería de la Virgen de la Concha a La Hiniesta. La obra fue descrita como fresca y contemporánea, con una concha sobre un campo de colores que evocaba flores, alegría, romeros y recuerdos compartidos por los zamoranos.
Hablar de Antonio Martín Alén es hablar de un artista unido a Zamora desde la pintura, pero también desde el compromiso. Su obra nace de la abstracción, del símbolo y de la memoria. Su vida pública, en cambio, está marcada por el servicio a tradiciones que forman parte del alma de la ciudad. Y quizá ahí esté la clave: en esa mezcla de creador y cuidador. De artista y cofrade. De alguien que no solo mira Zamora, sino que la sostiene, la pinta y la mantiene viva.