
David Rivas, música nacida en Toro
Hablar de David Rivas es hablar de uno de esos creadores que llevan a su tierra dentro y la convierten en sonido.
Nacido en Toro (Zamora) en 1980, David Rivas ha construido una trayectoria seria, constante y muy valiosa dentro del mundo de la composición musical. Su historia no es la de alguien que pasó por la música de puntillas, sino la de una persona que la ha vivido de verdad, con estudio, trabajo y una vocación firme.
Sus primeros pasos musicales estuvieron ligados a su formación con Jesús de la Sota Calvo, y después continuó sus estudios en los conservatorios de Valladolid, Zamora y Salamanca. Más adelante se licenció en Historia del Arte y en Historia y Ciencias de la Música por la Universidad de Salamanca, algo que ayuda a entender la profundidad cultural que hay detrás de su obra.
No compone solo desde la técnica, sino también desde la sensibilidad, la historia y la emoción.
David Rivas ha desarrollado una obra amplia, en la que caben la música para banda, orquesta sinfónica, coro, música de cámara, así como bandas sonoras para teatro, cine y exposiciones. Su música ha sonado en numerosos auditorios y teatros, no solo en España, sino también en otros países, lo que demuestra que el talento que nace en una tierra pequeña puede llegar muy lejos cuando está sostenido por la verdad y el trabajo bien hecho.
Entre sus méritos destaca también el reconocimiento profesional: distintas fuentes señalan que es autor premiado en composición y que su música ha tenido una notable proyección nacional e internacional. Además, ha compaginado su faceta creativa con la docencia, ejerciendo como profesor de música en Castilla y León. Esa doble condición, la de músico y formador, dice mucho de él: crear y al mismo tiempo, ayudar a que otros amen la música.
Su nombre está además vinculado a proyectos de gran fuerza cultural y simbólica. Por ejemplo, compuso la banda sonora para una edición de Las Edades del Hombre, uno de los grandes acontecimientos culturales de Castilla y León. También se le reconoce como una figura muy ligada al mundo musical toresano y zamorano, y especialmente apreciada en el ámbito de la Semana Santa y de la música para banda.
Pero quizá lo más bonito de David Rivas no se puede medir con premios ni con currículos. Está en otra parte. Está en haber demostrado que desde Toro también se puede escribir música con altura, emoción y personalidad. Está en haber llevado el nombre de Zamora a muchos lugares a través del arte. Y está en recordar, con su trayectoria, que una tierra no solo se construye con piedras, calles o historia, sino también con las personas que la elevan con su talento.
Si Zamora tiene nombres propios que merecen ser contados, el de David Rivas es uno de ellos. Porque hay personas que no hacen ruido, pero hacen música. Y la música también es una forma de dejar huella.