
Waldo Santos García (Castronuevo de los Arcos, 1921 – Zamora, 2004) nació en un pequeño pueblo de la provincia de Zamora. Ejerció la abogacía como procurador, profesión que compaginó con su pasión por la poesía, la cual consideraba la mitad de su ser. Su figura era reconocible en Zamora por su boina, capa, clavel rojo en la solapa y bastón, paseando por la orilla del Duero. Además, fue un gran conocedor del cante jondo, estilo musical tradicional español.
Estilo artístico
La poesía de Waldo Santos se caracteriza por su lenguaje simbólico y su mirada crítica hacia la realidad social y política de su tiempo. Influenciado por la tradición del flamenco y la poesía de León Felipe, Unamuno y Blas de Otero, sus versos reflejan una profunda conexión con la tierra castellana y una denuncia de las injusticias sociales. Utilizó un lenguaje propio, casi un idiolecto, que fusionaba el habla popular con la tradición hispana, creando una poesía de lo jondo adaptada a la meseta castellana.
Obras destacadas
- Poesía:
- Mi voz y mi palabra (1969)
- Palabra derramada. Toba, clavel y… viento. Grito de estopa (1973)
- Sangre colgada a garfios (1986)
- Alaciar de la luz estremecida (1988)
- Oyendo cómo crecen las ortigas (2003)
- Mariposas desaladas / Crepúsculo (2021, póstuma)
- Antología poética. Terrón entre terrones… y estrellas (2021, póstuma)
- Relatos:
- … del atardecer de Iberia (1990)
Reconocimientos y homenajes
En 2002, se le rindió un homenaje en el Teatro Principal de Zamora bajo el lema «Con un clavel en el ojal rojo de la noche», con la participación de poetas y cantantes de la tierra. En 2021, con motivo del centenario de su nacimiento, se publicaron dos libros póstumos y se celebraron diversos actos culturales en su honor.
¿Por qué es importante recuperar a Waldo Santos?
«El mejor homenaje que se le puede hacer a un poeta es leerlo».